Historia de una superación
La mirada triste de Belén, como en muchas ocasiones estaba perdida en la amplia estancia en la que ahora pasaba la mayor parte del día. Procuraba no pensar, cuando lo hacía siempre venían a su mente las tristes imágenes de aquel aciago día en el que el destino la postró para siempre en una silla de ruedas.
Como todos los días, su padre había pasado por el colegio al finalizar su trabajo, juntos volvían a casa mientras ella le iba contando todas las novedades que habían ocurrido durante el día.
Ese día, quiso mostrarle uno de los trabajos que había presentado en ciencias y capto por unos instantes la mirada de su padre hacia lo que ella le mostraba, fueron solo unos segundos que resultaron catastróficos ya que sin darse cuenta se saltó una señal de stop y un camión que tenía preferencia impacto contra el vehículo en el que ellos viajaban.
Fue un golpe seco sobre la parte en la que se encontraba el conductor que hizo que el coche diera varias vueltas sobre si mismo sin control hasta que choco con otro vehiculo estacionado en la acera e hizo que se detuviera. Su padre murió en el acto y Belén solo recordaba como una persona cortaba su cinturón de seguridad y la sacaba del amasijo de hierros en los que se había convertido el coche.
Ya no recordaba nada más, durante una semana permaneció en coma en el hospital y los médicos hicieron todo lo que estaba en sus manos para salvar su vida. Sus recuerdos comenzaban de nuevo en el momento que se despertó cuando sintió la cálida mano de su madre que sujetaba la suya.
Le resultaba difícil saber cual fue el peor momento que paso los días siguientes de su nueva vida, cuando le dieron la noticia que su padre con quien compartía casi todo, había fallecido como consecuencia del accidente o en el momento que se enteró que no podría volver a caminar más, los daños en su columna vertebral eran irreversibles y la condenaban a estar postrada el resto de su vida en una silla de ruedas.
Cuando le dieron el alta en el hospital, regreso a su casa, la encontró muy cambiada, no solo por la falta de quien para ella la llenaba por completo y no volvería a ver más, sino por la configuración del espacio que había sido adaptada a la nueva situación en la que se encontraba. Habían desaparecido todos los obstáculos que impedían que la silla de ruedas sobe la que se desplazaba no encontrara ningún impedimento que la permitiera ir de un lado a otro de la casa con toda la independencia que ella podía conseguir accionando el dispositivo que hacía que la silla se desplazara.
Eva, su madre, trato de hacer los menores cambios en sus vidas intentando que todo volviera a ser como antes y cuando creyó que ya estaba preparada para afrontar la cotidianeidad que antes tenía, volvió a llevarla al colegio.
Había adaptado su coche para poder introducir en su interior la silla de ruedas, cuando sentaron a Belén en el asiento del copiloto, sintió una angustia que antes nunca había tenido, la costó varias semanas eliminarla, pero ya no hablaba cuando se desplazaban en el vehículo, sentía que cuando llamo la atención de su padre esa fracción de distracción fue el desencadenante que ocasiono el accidente en el que se habían visto implicados.
En el colegio tampoco las cosas fueron mejor, percibía que todos estaban pendientes de ella y se sentía el centro de atención y de los comentarios de cuantos le rodeaban y eso no la gustaba, estaba teniendo un trato especial que la hacía diferente y ella solo deseaba pasar desapercibida.
Durante el recreo se limitaba a observar como sus compañeras se divertían jugando, los primeros días las amigas más cercanas trataron que se integrara en sus juegos pero ella desistió hasta que ya no insistieron más y sentada en la silla de ruedas contemplaba todo lo que se perdería el resto de su vida.
En varias ocasiones trato de convencer a su madre para dejar el colegio ya que cada vez se sentía más sola y desplazada, pero Eva después de consultarlo con varios especialistas se mantuvo firme en su decisión de que lo mejor para ella era seguir asistiendo a las clases con el resto de sus compañeras, como si no hubiera pasado nada.
Lo más difícil resultaban las largas horas que pasaba en su casa, no sabía como ocupar su tiempo ya que no había nada que la entretuviera como antes, se sentía tan desdichada que muchas veces se lamentó de que el destino no la hubiera permitido acompañar a su padre en el último viaje.
Su rendimiento escolar bajo de forma ostensible aunque aprobó todo el curso, pero fue sin la brillantez que lo hacía anteriormente ya que sus notas rara vez eran superadas por el resto de la clase y sus profesores siempre la ponían como ejemplo ante los demás.
Su mayor entretenimiento era cuando se sentaba delante del ordenador e iba ampliando sus conocimientos a través de Internet, ya que de cualquier materia que antes le apasionaba, tenía ante sí, delante de la pantalla la mayor biblioteca que podía desear, hasta que su conocimiento sobre el tema que abordaba lo agotaba completamente y entonces comenzaba a buscar nuevos temas sobre los que entretener su mente.
Un día pensando sobre que asunto ocuparía su mente las próximas horas se quedó un rato pensando como hacía siempre lo que más la podría ilusionar y de forma mecánica, casi sin pensarlo, puso en el buscador la palabra caminar. Se desplegaron en la pantalla todas las definiciones que había sobre esta palabra y lo beneficioso que para el cuerpo y para la salud era este hábito.
Solo podía sentir envidia de todo lo que leía ya que ella no podría volver a hacerlo jamás, fue pasando las páginas de Google y pincho en un enlace que ponía “caminar hacia Santiago”, aquello le sonaba de algo pero no sabía de qué, por lo que accedió a la información que había detrás del titular.
Fue leyendo las experiencias que hacía un joven detallando su peregrinación a Santiago y entró en varios links que hablaban sobre el mismo tema y sintió envidia, mucha envidia de aquellos que se desplazaban cientos de kilómetros únicamente con la fuerza que le proporcionaban sus piernas.
Le había parecido muy interesante todo lo que había leído y algunos de los enlacen en los que había entrado los fue poniendo en favoritos para seguir indagando sobe este tema tan desconocido para ella, pero a la vez estaba comenzando a interesarle.
Al día siguiente se levantó antes de lo que era habitual en ella y cuando su madre vino a despertarla con la bandeja del desayuno, ya estaba conectada a Internet. Eva observó sin decir nada ya que por primera vez en mucho tiempo veía que Belén se interesaba por algo y dejo la bandeja sobre la mesa y salio de la habitación tratando de no interrumpirla.
Con el paso de los días, se fue familiarizando más con las paginas web especificas sobe el camino, leía todo lo que se ponía en los foros y hacía numerosas preguntas bajo el nick correcaminos. Se estaba haciendo muy popular entre los peregrinos y se atrevía incluso a responder a las preguntas que algunos hacían, parecía una experta aunque jamás hubiera estado en el camino, pero leía tanto sobre el que lo conocía casi de memoria, ahora soñaba dormida y despierta con el camino imaginándose en muchas ocasiones recorriendo cualquier tramo de esta ruta.
Un día, uno de los participantes en uno de los foros pidió información para hacer el camino en silla de ruedas, quería llegar a Santiago para ver si desaparecía la dolencia que le había postrado temporalmente en una silla de ruedas.
Aquello fue un descubrimiento para Belén, siempre se había imaginado a los peregrinos con su mochila a la espalda, pero jamás hubiera pensado que personas como ella se plantearan recorrer ese camino lleno de magia.
Busco toda la información y las experiencias que había de peregrinos con diferentes tipos de minusvalías que habían realizado el camino, cada vez había más casos que leía con avidez. Se quedó sorprendida de los peregrinos que con una movilidad reducida o nula habían conseguido hacer la peregrinación, por lo que desde ese momento todas sus consultas trataban sobre estas situaciones y fue poniéndose en contacto con las personas que lo habían hecho o con quienes les habían acompañado.
Abrió una carpeta en la que fue guardando todos los testimonios, aunque ahora lo que más le interesaba era conocer las dificultades que se habían encontrado y como hicieron para superarlas y comprobó que no había nada imposible, con una buena planificación se podían superar todas las adversidades.
Fue muy importante la información que le proporciono Oskar, era un joven de veintidós años que había tenido un accidente de moto y había quedado en la misma situación que Belén. Primero comenzaron a intercambiar diariamente varios correos hasta que consideraron que era más positivo verse las caras y durante horas a través de la web cam se pasaban horas conversando.
Eva percibió enseguida el cambio que había experimentado Belén, se imaginó que había conocido a alguna persona a través de Internet y en varias ocasiones trato de intervenir, pensaba que si su hija no había contado su situación y daba pie a que una situación personal entre su interlocutor y ella fuera avanzando en el momento de conocer la realidad la decepción por el rechazo podía ocasionarla un daño irreversible. Pero la sentía tan feliz, que dejó que continuara, al menos durante el verano, ya que cuando comenzara de nuevo el curso dispondría de menos tiempo y quizá todo se olvidara o al menos se enfriara.
Oskar fue detallando cada hora que había pasado en el camino y las dificultades que se había encontrado y como logró superarlas. Hubo momentos en los que había alternativas por el arcén de la carretera y él las tomaba, como tenía todo el tiempo del mundo, no le preocupaba cuando llegaría a su meta. Cuando el terreno se ponía complicado y la persona que le acompañaba no podía seguir empujando la silla de ruedas, en unos minutos se juntaban media docena de peregrinos que viendo el problema cogian la silla en volandas y superaban la dificultad. Cuando sabía que el tramo que debía superar era excesivamente duro o difícil, entonces recurría a un vehículo que llevaban de apoyo para superarlo.
En los albergues siempre había alguna dificultad, él no podía acceder a las literas superiores por lo que llamaban previamente al lugar donde pensaban llegar explicando la situación y siempre había una litera baja que le habían reservado. Otro de los inconvenientes era el tema de la ducha, la mayoría de los albergues no están preparados para personas con discapacidad, pero siempre había una solución, habían adaptado una silla de plástico que llevaban en el coche de apoyo sobre la que sentaban a Oskar. Tenía dos asas para levantarla entre dos personas y en ella le situaban bajo la ducha. Después de enjabonarse dejaba correr el agua para que se llevara toda la fatiga que se había acumulado en su cuerpo.
Le hablo de más imprevistos que le surgieron, pero milagrosamente todos se iban solucionando sobre la marcha, algunos se los comentó como anécdota a Belén, teniendo siempre en cuenta que eran casos muy excepcionales y no tenían por qué ocurrirla a ella.
Belén se había convertido en una experta en el camino para minusválidos, tenía cuatro cuadernos en los que había detallado casi todos los inconvenientes que podían surgir, bajo de Internet unos planos con desniveles y diferentes cotas de altura y con lo que le dijo Oskar y algunos peregrinos más, fue haciendo sus anotaciones y ya disponía de la información suficiente para plantearse afrontar este reto.
Mientras estaban comiendo, le dijo a su madre:
- Quiero hacer el camino de Santiago.
Eva la miro, pensando que no había entendido bien lo que su hija la decía
- ¿Qué quieres que? – pregunto sorprendida.
- ¡Qué voy a hacer el Camino a Santiag! - dijo Belén – se que te sorprenderá pero lo tengo bien estudiado y puedo hacerlo, hay otras personas en mi misma situación que lo han hecho y yo no solo quiero, creo que debo hacerlo.
Durante toda la tarde, Belén estuvo explicando a través de los cuadernos todas las anotaciones que había realizado con la información que le habían proporcionado en Internet, estaba todo tan completo y la información era tan minuciosa que Eva no supo donde poner ningún pero, además veía tan emocionada e ilusionada a su hija que no quería decepcionarla, se había propuesto apoyarla en todo lo que quisiera hacer y aunque esta aventura le parecía descabellada, no iba a ser ella el impedimento que no la dejara llevarla a cabo.
Eva fue buscando consejo e informándose todo lo que pudiera para ser útil en este proyecto en el que Belén se había embarcado. Los médicos y psicólogos que atendían a su hija hicieron las observaciones que consideraron oportunas, pero en ningún momento trataron de hacerla desistir de la idea, al contrario la animaron a que la llevara a cabo ya que eso podía elevar de una forma considerable la autoestima de su hija.
También contacto con Oskar, fue Belén la que les puso en contacto y Eva le veía tan serio y tan responsable que acabo disipando las pocas dudas que podían quedarla después de la información que disponía.
Se pusieron de acuerdo que el mes de mayo sería el más idóneo para llevar a cabo su proyecto ya que los días son largos y el buen tiempo está garantizado. Calcularon que tardarían dos meses en completar su objetivo, por lo que en Julio cuando el calor comienza a ser más intenso y cuándo el camino comienza a masificarse, ellas ya estarían de regreso.
Marina, una hermana de su padre, cuando tuvo conocimiento del proyecto de su sobrina, se ofreció para acompañarlas llevando un coche de apoyo, tenía unos amigos que disponían de una furgoneta caravana que seria el vehículo idóneo ya que permitiría que durmiera en ella al finalizar la etapa mientras Eva y Belén lo hacían en el albergue y si surgía cualquier imprevisto en la caravana disponían de todo lo necesario para cualquier eventualidad.
Fueron preparando todo lo necesario, madre e hija hablaron muchas veces con Oskar y fueron haciendo una lista con todo lo que necesitarían para los imprevistos que pudieran surgir, el volumen y el peso no iban a ser un impedimento ya que en la caravana podían llevarlo todo. En lo que más hincapié hizo Oskar fue en una silla de ruedas que fuera ligera y muy funcional, a él le habían elaborado una especial y las convenció para que aceptaran llevarla, esa sería su contribución a este proyecto en el que se había implicado tanto.
Por fin llego el día tan soñado para Belén, el treinta de abril se dirigieron a Roncesvalles cargadas de ilusión y de sueños, aunque también había cierto temor ante lo imprevisto, sobe todo ante la opción del fracaso y que si esto ocurría fuera una decepción que Belén no podría superar.
En Roncesvalles le facilitaron acogida a las tres aunque Marina quiso rechazarla, pero considero que también era su proyecto y procuraría vivirlo lo más posible con su sobrina.
Cuando los monjes de Roncesvalles se enteraron de las condiciones en las que Belén iba a realizar el camino, hicieron una misa especial para ella, las bendiciones con las que despedían a los peregrinos estaban cargadas de emoción y buenos deseos para que viera culminado con éxito su proyecto. Cada uno de los seis monjes bendijo de forma particular y especial a la joven y todos se despidieron de ella con un emotivo abrazo.
La emoción del momento impidió que Belén pudiera conciliar el sueño, deseaba tanto que llegara el momento de la salida que los pensamientos fueron ocupando el espacio del sueño y su mente recorrió todo el camino que tenía por delante ya que estaba en su memoria como si ya lo hubiera realizado.
Superar los primeros dos puertos supusieron unos contratiempos importantes, pero cuando estaban a punto de abandonar siempre aparecían varios peregrinos que las ayudaban a superar los lugares por los que la silla de ruedas no podía seguir con el impulso que Eva le daba. Esa primera jornada resulto muy fatigosa para Eva que llego casi sin fuerzas al final de la primera jornada, pero veía tanta felicidad en el rostro de su hija que daba la impresión de que las fuerzas que parecían perdidas volvían de nuevo a su cuerpo.
En el albergue ya tenían conocimiento de la llegada de Belén, no solo por la llamada que realizo Eva y la antelación con la que Marina fue a informarles, todos los peregrinos que habían llegado ese día le comentaron a la hospitalera que debía reservar un sitio para Belén por las condiciones en las que estaba haciendo el camino.
Cuando dejaron atrás Pamplona, les recomendaron que dieran la vuelta al alto del perdón ya que el descenso podía resultar imposible para la silla de ruedas, pero Belén soñaba con pasar esta dificultad como peregrina y siguieron adelante.
El ascenso resultó complicado, pero cada vez eran más los peregrinos que sustituían a Eva empujando la silla de ruedas. Cuando llegaron al alto, comprobaron que pasar entre las numerosas piedras iba a ser una misión imposible. De nuevo un grupo de peregrinos se ofreció a ayudar, improvisaron una silla con una tabla sobre la que sentaron a Belén y así la descendieron por este pedregoso tramo, mientras otro peregrino bajaba empujando la silla de ruedas.
En los albergues la convivencia resulto excepcional, Belén se estaba convirtiendo en la heroína de los peregrinos, todos admiraban su decisión y el valor con el que estaba afrontando el camino y era el centro de todos los comentarios. Cada día veían a nuevos peregrinos ya que su ritmo era la mitad de rápido que el del resto de los peregrinos que iban caminando, por eso quienes la veían por primera vez, ya habían oído hablar de ella en los albergues por los que habían pasado.
Resultaba curioso como cada tramo complicado, cuando necesitaban una ayuda para seguir adelante siempre aparecía alguien que las ayudaba, estaba resultando dentro de las dificultades mucho más sencillo de lo que las dos esperaban.
Todos los peregrinos hablaban del camino que Belén estaba haciendo, por lo que cuando llegaba a un pueblo o a un albergue la información que iban dejando los peregrinos la precedía y en algunos sitios contemplaron que había personas esperando su paso y la animaban a continuar.
Algunas personas muy devotas la detenían y la bendecían y le daban una estampa de un santo que la iba a ayudar a seguir adelante o le daban una medalla para que la llevara ya que según ellas la protegería de las malas influencias.
Hubo algunos tramos que los superaron en la furgoneta que llevaba Marina, eran aquellos que Oskar les había advertido de que sería imposible recorrerlos o cuando el hospitalero les aconsejaba que optaran por el vehículo para evitar la dureza de los mismos.
Cuando terminaban cada jornada, solían visitar la iglesia del pueblo en el que se habían parado, algunos sacerdotes se acercaron al albergue o las esperaban en los templos para ofrecerles el consuelo que la fe en ocasiones puede aportar a algunas personas.
Los sacerdotes más jóvenes solían conversar durante tiempo con Belén, no solo le hablaban del camino, de la cultura y de las tradiciones que se estaba encontrando en el camino sino que hablaban de otras cosas que se comentan entre las personas de edades similares y que crea algo de complicidad ente quienes las hablan.
Cuando superaron la ciudad de Burgos, un día se desató una gran tormenta y creyeron conveniente ese día descansar, pero eso no entraba en los planes de Belén, ya que deseaba todos los días disfrutar del camino como hacían los demás peregrinos sin importar las inclemencias del tiempo.
Trataron de hacerla desistir, ya que podía ser contraproducente afrontar una jornada en aquellas condiciones y al final llegaron a un acuerdo, solo recorrerían ese día media docena de kilómetros que les separaban del siguiente pueblo.
La ascensión a la cima del Irago la hicieron en la caravana, les aconsejaron ir directamente hasta Molinaseca, pero Belén quería dejar su piedra en la base de la cruz de Ferro. Cuando estaban a unos cientos de metros de la base de la cruz, bajaron de la furgoneta, y Belén en la silla de ruedas recorrió los cientos de metros hasta que llegó al túmulo y dejo allí también su piedra.
Otro de los tramos que realizaron en la furgoneta fue la ascensión a O Cebreiro, fueron caminando por la carretera hasta que Eva se sintió muy cansada y como por allí no pasaban peregrinos, optaron por llamar a Marina para que fuera a recogerlas y juntas subieron el puerto de Piedrafita, pero los kilómetros hasta la puerta del albergue los hicieron con la silla de ruedas.
En Galicia hubo momentos muy entrañables porque los lugares por los que caminaban daba la impresión que infundían un animo especial a la peregrina, pero el terreno no es el más apropiado para recorrerlo como ellas hacían, por lo que en numerosas ocasiones contaron con la ayuda desinteresada de los peregrinos que las iban superando.
La llegada al monte do Gozo fue un momento muy especial para Belén, por primera vez Eva vio como lloraba, no pudo contener la emoción por haber conseguido su objetivo y las dos se abrazaron y lloraron en silencio ante la mirada de satisfacción de quienes estaban a su alrededor.
Descendieron hasta las primeras calles de Santiago, ahora ya no caminaban solas, cada vez era mas numeroso el grupo que se iba formando a su alrededor, todos querían sentir la emoción de llegar juntos ante la fachada de la catedral.
La noticia se había difundido como un reguero de pólvora y la Plaza del Obradoiro presentaba una concurrencia mayor que lo habitual, cuando Belén irrumpió en ella se produjo una gran ovación y cientos de personas sin saber por qué, estaban llorando.
Madre e hija, también se abrazaron en medio de la plaza y lloraron como hacia mucho tiempo no lo hacían, no podían decir nada porque sus gargantas se encontraban retorcidas por el nudo de la emoción.
Se fue formando un coro de personas alrededor de ellas, todos querían abrazar a Belén, todos querían felicitarla y ella complació a todos los que se acercaron a darle la enhorabuena por la hazaña que había logrado.
En volandas, varios peregrinos cogieron la silla y fueron ascendiendo por la escalinata hasta que llegaron bajo la obra del maestro Mateo. Dejaron la silla frente a la estatua de Santiago y por un momento pareció que los músicos pétreos hacen tañer sus instrumentos y todas las figuras del pórtico se inclinaban haciendo una reverencia a la valiente peregrina.
Belén tenia un lugar reservado en el sitio de honor de la catedral que suele estar ocupado por las autoridades en las ocasiones más solemnes, nunca esta silla contó con mejor huésped. Hoy la misa de los peregrinos era misa mayor, una misa por una peregrina muy especial y el botafumeiro también pareció entenderlo con un balanceo más vigoroso que nunca.
El obispo de la ciudad celebró la misa acompañado de numerosos sacerdotes, hablo de la esencia de la peregrinación y hablo de la fe, de la voluntad de los hombres y del milagro de la peregrinación, pero sobre todo habló de Belén que encarnaba todo cuanto él pudiera decir y la bendijo porque era un ejemplo de superación para los demás.
Dos peregrinos se ofrecieron a llevarla a cumplir los rituales de visitar los restos del Apóstol y darle el abrazo. Sin decir nada el resto de las personas que estaban en la Catedral , el lugar de seguir la cola que habitualmente hay en la cripta, cuando introdujeron a Belén se quedaron paradas en la puerta, comprendieron que era el momento de la peregrina con el Santo y nadie más debía estar con ellos.
Belén rezo ante los restos del santo, agradeció todo lo que había hecho para que ella pudiera estar allí, porque sabia que cuando surgieron las dificultades, siempre estaba Santi para echar una mano.
Cuando la ayudaron a incorporarse para abrazar al Santo, se produjo el milagro, el rostro de lucia resplandecía, sabía que aunque estuviera el resto de su vida en la silla de ruedas, jamás volvería a estar sola, siempre tendría el camino que la ayudaría a afrontar todas las adversidades que le presentara la vida.
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